Por Sus Propios Escritores
Las palabras de apertura de la Biblia original del hebreo digan: B’ reshith’ bara’ Elohim’, lo que significa: “En el principio creó Dios.”
Estas inspiradas palabras ponen a Dios primero. No comienzan con la pregunta que hacen los científicos mundanos, ¿Hay un Dios? porque, considerando todas las cosas, esa pregunta es imprudente. “Dice el insensato en su corazón: ¡No hay Dios! Se han corrompido, hacen abominable maldad; no hay quien haga bien. Dios desde el cielo tiende la vista sobre los hijos de los hombres, para ver si hay algún entendido, alguno que busque a Dios.” Salmo 53:1, 2. El curso de acción de aquellos que niegan o dudan la existencia de Dios, y sus consecuencias, prueba que son insensatos. Niegan la verdad central, y están en servidumbre al error, el cual conduce a la destrucción.
Para librarse de tal error mortal y venir al gran Dador de vida y verdad, el hombre debe creer que Dios es. La prueba es interminable de que Él es. “Pero sin fe es imposible agradarle; porque es preciso que el que viene a Dios, crea que existe, y que se ha constituido remunerador de los que Le buscan.” Hebreos 11 : 6. “El temor de Jehová es el principio de la ciencia; los necios desprecian la sabiduría y la instrucción.” “El temor de Jehová es fuente de vida, para que uno se aleje de los lazos de la muerte.”—Proverbios 1:7; 14:27.
Él es un “Dios de verdad”. Es “imposible que Dios mintiese”, y Él “no puede negarse a Sí mismo”. Por esto Él comienza Su libro inspirado, el Génesis, con la verdad evidente en sí misma de que Dios es: “En el principio creó Dios.” Esto no podía significar que Dios tuvo principio; sino que Él es el que principia todas las cosas que existen. Él es el Creador, la Puente de toda la creación. El hombre a quien Dios inspiró a escribir el libro del Génesis también escribió: “¡Antes que naciesen las montañas, o Tú produjeras la tierra y el mundo, y desde la eternidad hasta la eternidad, Tú eres Dios!” —»Salmo 90:2. ,
Es justo para Dios que Su eterna existencia estuviera fuera del alcance del hombre insignificante investigar con sus poderes limitados y que ni siquiera puede escudriñar los secretos profundos de las maravillosas obras de Dios alderredor de él, y de cuyas obras el hombre mismo es una de ellas. “Porque Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos son Mis caminos, dice Jehová. Porque como los cielos son más altos que la tierra, así Mis caminos son más altos que vuestros caminos, y Mis pensamientos que vuestros pensamientos.” Isaías 55:8,9.
No teniendo principió, Dios el Creador es por consiguiente el uno y único Ser. Él es el Supremo. “El cual solo tiene inmortalidad, habitando en una luz inaccesible; a quien ninguno do los hombres ha visto jamás, ni le puede ver: a quien sea honra y poder eterno. Amén.”—1 Timoteo 6:16.
Como prueba innegable de Su existencia y supremacía, inalcanzable sabiduría y omnipotencia, Dios llama a la atención del hombre las obras visibles al hombre, en los cielos, la tierra, y los mares, obras que operaron antes de la aparición del hombre en la tierra, y las cuales continúan operando sin la ayuda del hombre y fuera del alcance del hombre para explicar o controlar. —Léanse los capítulos 38 a 41 del libro de Job.
Si Dios es Lo que es, ¿cuál es Su nombre? Esa pregunta se hizo mucho antes de esto, en efecto, hace miles de años, en los días de Moisés. Por medio del milagro del arbusto ardiendo el Todopoderoso Dios manifestó Su presencia a Moisés con un propósito muy decisivo. “Pero Moisés respondió a Dios: He aquí, yo iré a los hijos de Israel y les diré: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros; y cuando me preguntaren: ¿Cuál es Su nombre? ¿Qué les responderé? Y dijo Dios [Elohim] a Moisés: Yo Soy El que Soy. Dijo además: Así dirás a los hijos de Israel: Yo Soy me ha enviado a vosotros. Y volvió Dios a decir a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová,el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es Mi nombre para siempre, y este es Mi memorial de siglo en siglo.”—Exodo 3:13-15.
Jehová es invisible a los ojos humanos, pero Él da evidencia de Su divinidad al género humano por medio de Sus obras visibles a ellos. “En efecto, las perfecciones invisibles de Dios, aun Su eterno poder y Su divinidad, se han hecho visibles después de la creación del mundo, por el conocimiento que de ellas nos dan Sus criaturas; y así tales hombres no tienen disculpa.” Romanos 1:20.
Él es para siempre perfecto, y produce todas las cosas justas, buenas y perfectas. Dios es invisible, fuera del poder y capacidad del hombre para verlo. Al profeta Moisés él dijo: “Tú no podrás ver Mi rostro; porque el hombre no puede ver Me y vivir.” Exodo 33:20
¿Será necesario ahora ir a alguna catedral o templo religioso para adorar a Dios, quien es espíritu? Su siervo Pablo da la verdadera respuesta: “El Dios que hizo el mundo, y todo cuanto hay en él, éste, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos de manos; ni es servido por manos de hombres, como si necesitase de algo, puesto que es Él mismo quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas: . . . Luego, puesto que somos linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante al oro, o a la plata, o a la piedra, esculpida por arte e ingenio del hombre. Pues aquellos tiempos de ignorancia Dios los dejó pasar; mas ahora manda a los hombres, que todos, en todas partes, se arrepientan.”—Hechos 17: 24-30; 7: 48-50.
Nada podría ser de mayor importancia que adorar a Jehová Dios en espíritu y en verdad, como dijo Jesús. Este es un derecho dado por Dios a todas Sus criaturas, y ningún gobierno humano, no importa que tan elevado esté en la tierra, tiene derecho alguno para intervenir o dictar contrario a la regla y mandamiento de adoración de Jehová Dios. Jehová es el Poder Supremo. Eclesiastés 5:8. La vida misma de la creación inteligente depende de tal adoración del Poder Supremo. “Escoge pues la vida, para que vivas tú y tu simiente . . . que ames a Jehová tu Dios, que obedezcas Su voz y que te adhieras a Él, (porque Él es tu vida y la longitud de tus días).” Deuteronomio 30:19, 20; 32: 47. “Este es el verdadero Dios y la vida eterna.” 1 Juan 5: 20. “Mas el don gratuito de Dios es vida eterna, en Cristo Jesús Señor nuestro.” —Romanos 6: 23.