Por Sus Propios Escritores
Empero conforme a Su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y una tierra nueva, en los cuales habita la justicia.” —2 Pedro 3:13. Este es el glorioso prospecto que el Dios de verdad da a los que confían en Su Palabra de promesa. La realización de esa promesa excederá mucho en grandeza y bendiciones a todo lo que nuestros ojos de fe pueden ahora ver.
El apóstol Juan, después de ver en escenas simbólicas la destrucción de “tos cielos de ahora y la tierra”, escribe: “Y vi un cielo nuevo y una tierra nueva; porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar yo no existe. Y vi la santa ciudad, la nueva Jerusalem, descendiendo del cielo, desde Dios, preparada como una novia engalanada para su esposo. Y oí una gran voz procedente del cielo, que decía: ¡He aquí el tabernáculo de Dios está con los hombres, y Él habitará con ellos, y ellos serán pueblos Suyos, y el mismo Dios con ellos estará, como Dios suyo! Y limpiará toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; ni habrá más gemido, ni clamor, ni dolor; porque las cosas de antes han pasado ya. Y Aquel que estaba sentado sobre el trono, dijo: ¡He aquí Yohago nuevas todas las cosas! Y dijo: ¡Escríbelo; porque estas palabras son fieles y verdaderas!» —Apocalipsis 21:1-5.
Las promesas de los políticos y religiosos para edificar un mundo libre, nuevo y mejor por manos de hombres son por tanto ridículas y presuntuosas. Ellas prueban que los prometedores olvidan a Dios y no tienen Su Palabra como verdadera. Pero será su tal llamado “nuevo orden” el que pasará de la escena en el Armagedón, y la Palabra de Dios permanecerá vindicada como verdadera.
El nuevo mundo de justicia será amoldado por el Todopoderoso Dios por medio de Su Arquitecto, El Verbo, Cristo Jesús. “Porque he aquí (que voy a crear nuevos cielos y una tierra nueva, y las cosas anteriores no serán recordadas, ni vendrán al pensamiento. Mas alegraos vosotros, y regocijaos hasta la eternidad en lo que voy a crear; pues … los nuevos cielos y la nueva tierra que voy a hacer, permanecerán delante de Mí, dice Jehová.”—Isaías 65:17,18; 66:22.
Cristo Jesús es la Fundación del nuevo mundo de justicia. “Y se le darán por nombres suyos: Maravilloso, Consejero, Poderoso Dios, Padre del siglo eterno, Príncipe de Paz. Del aumento de Su dominio y de Su paz no habrá fin.” Isaías 9: 6, 7. Cuando Él levante a Sus servidores de entre los muertos dándoles vida y viniendo a ser así su ‘Padre Eterno’; y en seguida, después del Armagedón, los instale en su puesto como “príncipes en toda la tierra”, entonces la “nueva tierra” así como los “nuevos cielos” verdaderamente habrán venido. Ese nuevo mundo será establecido y jamás podrá ser movido.
Por esto ahora se da el mandamiento divino: “Decid entre las naciones: ¡Jehová reina! también el mundo será establecido; no será movido: él juzgará a las naciones con justicia. ¡Alégrense los cielos, y gócese la tierra! ¡brame la mar, y cuanto en ella hay! ¡regocíjese el campo, y todo lo que está en él! entonces todos los árboles de la selva cantarán de gozo delante de Jehová; porque viene, sí, porque viene a juzgar la tierra ¡juzgará al mundo con justicia, y a los pueblos con Su verdad!”—Salmo 96:10-13.